Los Cinco Enemigos

Las bodegas naturales son el lugar idóneo para conservar bien el vino porque son sombrías, al cobijo de agentes externos y gozan de un clima particular.
El principal objeto de ENOCAVA es proponerles bodegas naturales a medida en su propia casa. Para que el vino alcance su pleno apogeo tenemos que controlar los cinco enemigos del vino: la temperatura, la luz, los olores, la humedad,  las vibraciones.

Temperatura
La Temperatura:  la rapidez de la evolución bioquímica del vino está directamente ligada a la temperatura ; es imprescindible no dejar envejecer el vino a temperaturas demasiado elevadas. Temperaturas entre 16°C y 18°C están consideradas como óptimas para un pleno apogeo del vino.  Las fluctuaciones rapidas de temperatura dilatan y contraen el vino dentro de la botella. Estas variaciones terminan por fatigar el vino, alterando su vitalidad orgánica y ocasionando la degradación de su calidad. Sin embargo una fluctuación progresiva de 2 o 3 grados favorece su envejecimiento.
La Luz: degrada muy rápidamente el vino por oxidación de los taninos y en particular su componente ultra violeta, hace que traspase el color verde de las botellas y degrade muy rápidamente el vino. Su vino debe ser almacenado en la más absoluta oscuridad , evitando así los rayos U.V.
La Luz
Los Olores Los Olores: Una circulación constante de flujo de aire, es imprescindible para prevenir la aparición de malos olores y evitar el desarrollo de moho.
Dejar respirar el vino: El vino es un producto vivo, vive y respira a través de su corcho. La calidad y la renovación permanente del aire ambiente de una bodega son factores determinantes para la conservación de los vinos.
Nuestras bodegas tienen una aportación constante de aire exterior, para evitar la aparición  de moho  y  malos olores. Es un factor esencial para que los corchos puedan conservar sus características de impermeabilidad.
La Humedad: es un factor esencial para que los corchos puedan conservar sus características de impermeabilidad. Debe ser entre 70% y 80%. El respeto de las condiciones higrométricas es un factor indispensable para conservar plenamente los vinos. El aficionado sabe perfectamente que una higrometría demasiado débil va a resecar los corchos, lo que puede dejar penetrar el aire en la botella.
La Humedad
Las Vibraciones Las Vibraciones:  Perturban el lento proceso de evolución y son a menudo fatales para los mejores vinos. Para dejar envejecer armoniosamente el vino, es imprescindible eliminar todas las vibraciones que podrían romper las moléculas. Estas moléculas son responsables de una agitación mecánica que altera los vinos. Desplazar demasiado a menudo las botellas es perjudicial para la buena conservación de los vinos.